
Las energías renovables, la mejor alternativa?
Cuando se trata de reducir el gasto energético, todos conocemos unas cuantas medidas simples que pueden ayudar a reducir la factura, como apagar las luces y aparatos eléctricos que no estemos usando o sustituir las bombillas convencionales por las de bajo consumo.
Es importante ser conscientes de que no se trata solamente de una cuestión de ahorro, sino también de preservar nuestra salud y medio ambiente. El impacto ambiental que produce la generación de electricidad con energías convencionales -los combustibles fósiles- es mucho más superior al de las energías renovables.
Sin embargo, además del coste ambiental y sanitario que la producción de energía produce, existen “costes ocultos” que se derivan a la sociedad, es lo que se llaman los costes externalizados o externalidades.
¿Que Son los Costes Externalizados?
Los Costes Externalizados procedentes de las energías convencionales pueden estar causados por el cambio climático, enfermedades laborales ambientales o contaminación del aire y agua.
Son costes indirectos difíciles de cuantificar pero no por ello dejamos de pagarlos, ya que aunque no se pagan en el precio del kilovatio, los consumidores lo pagan a través de los impuestos como son los gastos sanitarios, daños ambientales, residuos nucleares o estratégicos.
Estudios realizados en este ámbito, destacan que una gran parte de estos costes proceden de las centrales térmicas de carbón, debido en su mayor parte a las emisiones contaminantes de óxido de nitrógeno, dióxido de azufre y hollín.
Subvenciones y Déficit Tarifario
A pesar de las externalidades producidas por las centrales térmicas de carbón, petróleo y gas y las centrales nucleares, estas reciben subvenciones encubiertas por parte del estado que además, la mayoría ya han amortizado y que sin embargo siguen facturando a los actuales precios de mercado.
Tan sólo en 2009 las ayudas directas al carbón superaron los 1.300 millones de euros. Los costes de generación de electricidad son caros, sin embargo a las empresas energéticas no les interesa controlarlos mientras el Estado siga comprometiéndose a cubrirlos. Financiadas por la sociedad, las subvenciones al sector de los combustibles fósiles además les permite ser más competitivos en perjuicio de las energías renovables.
Por otro lado, desde hace unos años en España se está generando un déficit tarifario que se debe al desequilibrio entre las tarifas -reguladas por el Estado- y el coste de las materias primas y el aumento de la inflación. Informes de la Comisión Nacional de la Energía (CNE) reconocen científicamente que la energía barata incita a un mayor consumo, algo que también beneficia al sector eléctrico y a su vez, a un gasto desmesurado.
José Luis García, responsable de la Campaña de Energía de Greenpeace, señala que para que las tarifas eléctricas fuesen efectivas, deberían reflejar los costes reales y potenciar una política activa que promoviera el uso racional de la energía,la eficiencia energética y el ahorro. Ajustando las tarifas acorde al nivel de consumo, de forma que quien consuma más tenga recargos mientras que el que consuma menos se beneficie de unos precios más económicos.
Las Energías Renovables, la Mejor Alternativa
Según el estudio “Costes ocultos de la energía: consecuencias no valoradas de su uso y producción”, elaborado por el National Research Council (NRC) de Estados Unidos en 2005, revela que los daños causados por las emisiones de dióxido de carbono (CO2) tendrán un impacto por tonelada que se incrementará entre un 50% y un 80% en 2030.
Las ventajas de las Energías Renovables frente al de otras fuentes energéticas son numerosas e importantes: son limpias, no se agotan, son autóctonas y son las más baratas, puesto que no tienen costes externalizados sino que contabilizan todos sus costes en el precio de la energía que generan.
Las energías renovables no reciben ayudas por parte del Estado como los combustibles fósiles, de modo que no pueden vender la energía más barata. Para que puedan competir, reciben un premio por su calidad, sobre todo ambiental, situándolas sólo en parte en igualdad de condiciones con las demás fuentes de energía. Este incentivo compensatorio es con cargo al sistema eléctrico, es decir, se paga con la energía producida.
José María González Vélez, presidente de la Asociación de Productores de Energías Renovables (APPA) indica que el precio no es el único factor determinante para el desarrollo de las renovables, sino que también hacen falta políticas coordinadas por parte de todas las administraciones y eliminar muchas barreras que atrasan y encarecen los proyectos.
También desde la APPA aseguran que si los costes externos se internalizaran, las renovables competirían con mucha ventaja sobre las tradicionales, pues las subvenciones directas e indirectas así como las externalidades, distorsionan el mercado eléctrico a favor de las fuentes convencionales. Un ejemplo son los 15.000 millones de euros que recibe anualmente la energía nuclear en subvenciones. Para ajustar esta desproporción en el mercado eléctrico, se debería llevar a cabo una reforma fiscal que gravara a las fuentes de energía contaminantes.
Además, según el Programa europeo Altener, que promueve el uso de fuentes de energía renovables, estas podrían dar empleo a 900.000 personas en 2020.
Las Renovables en España
España es una potencia mundial en renovables, sobre todo eólica, solar, minihidráulica, biomasa y biocarburantes, situándose entre los cinco principales países inversores en fuentes de energías limpias.
La eólica es la energía renovable más utilizada en nuestro país, que con más de 9.000 MW cuenta con más potencia instalada que la energía nuclear, habiendo sido capaz de cubrir en determinados periodos más del 40 % de la demanda eléctrica nacional.
Según la Asociación Empresarial Eólica (AEE) de España, en 2008 los aerogeneradores eólicos evitaron la importación de combustibles fósiles por 1.200 millones, impidiendo la emisión de 20 millones de toneladas de CO2 y generaron 40.000 empleos.
Con una larga tradición histórica en el desarrollo de aprovechamientos hidroeléctricos, España cuenta hoy en día con cerca a de 19.000 MW de potencia, con 21 centrales de más de 200 MW que en conjunto suponen alrededor del 50% de la potencia hidroeléctrica total.
Sin embargo, la hidráulica está experimentado una disminución en su producción, mientras que la minihidráulica, con un potencial de producción de energía eléctrica de 1.000 MW, sigue creciendo aunque de manera muy moderada, sobre todo por requerir costes más bajos en su construcción y mantenimiento, además de un impacto ambiental mucho menor.
El mercado fotovoltaico español es de los de mayor crecimiento en los últimos años, con dos de las tres principales plantas fotovoltaicas del planeta. Gracias a importantes avances en investigación e innovación, se han conseguido desarrollar células fotovoltaicas o aerogeneradores eólicos de última generación.
Es importante recordar el desastre provocado por el petrolero Prestige en la costa gallega, que puso en evidencia los costes ambientales de las energías convencionales y la necesidad de apostar por un modelo energético basado en las renovables.
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